Narcos vigilan con drones cultivos de hoja de coca

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En la comunidad indígena Shipibo “Flor de Ucayali”, ubicada en la cuenca del río Utuquinía, a tan solo cinco horas en peque peque, desde la ciudad de Pucallpa, se registran permanentes invasiones del territorio, pero además se ha evidenciado la presencia de sembradores de hoja de coca, narcótico y tala ilegal del bosque.

En este pueblo, que está ubicado en la franja de amortiguamiento de la Reserva Territorial Sierra del Divisor y la Reserva Territorial de los Indígenas No Contactado Isconahuas, en la frontera con Brasil, casi todos los días, en horas matutinas, al medio día y por la tarde, se registran vuelos de Drones sobre la comunidad; la que quiere decir que estas personas que talan el bosque para sembrar coca, vigilan su espacio con estos modernos aparatos.

Saúl Martínez Guimaraes y Hicler Rodríguez Guimaraes, jefe y subjefe de la comunidad, en Yarinacocha denunciaron que la depredación del bosque en su territorio es constante, además de la presencia de traficantes de drogas en la cuenca del Utuquinía, pero las autoridades poco o nada hacen para evitar el acoso a la población; que obviamente conocen el tema, porque hace tiempo ya fue denunciado.

Las cochas y el propio río Utuquinía está contaminada no solamente por residuos de lavadores de hoja de coca, también por la ilegal extracción de oro en la cabecera del río; esto en la frontera con Brasil.

En estos días, en Lima, líderes indígenas de diversas etnias, han denunciado muertes, amenazas y desapariciones de dirigentes, pero además de la tala ilegal de recursos maderables en territorios titulados de comunidades; “Flor de Ucayali” es uno de estos pueblos que está sufriendo el problema desde hace varios años, afirma Martínez Guimaraes, al momento de anunciar que, en los últimos dos años, en plena pandemia, el narcotráfico en esta parte de la región ha aumentado.

“Flor de Ucayali”, es una comunidad pacífica, que vive en paz social en armonía con la naturaleza, que cuida sus recursos bosque, pero además es altamente productiva; por ejemplo, la agricultura orgánica es una constante con 40 hectáreas de cacao, 40 hectáreas de piña, 40 hectáreas de yuca, 40 hectáreas de caña de azúcar y 40 hectáreas de reforestación con especies de alto valor, como Caoba, Cedro, Capirona, Muena, entre otros.

 

Nosotros no queremos pedir nada al estado, pero al menos que nos proteja de los taladores ilegales, de los colonos que invaden nuestro territorio para saquear el bosque con nuestra madera y animales silvestres, dice apenado, pero firmemente el dirigente.

“Las familias de Flor de Ucayali, promueve actividades con la agricultura orgánica. Nos interesa la paz en nuestro pueblo. Solo pedimos que no se metan en nuestro territorio. Si quieren seguir sembrando hoja de coca, sigan, pero no en nuestro territorio, porque va llegar el momento que el pueblo se canse de provocaciones y actuará como manda la ley indígena”, dijeron finalmente Martínez y Rodríguez.

Finalmente informaron que la comunidad tiene aliados para que les acompañe en sus proyectos amigables con el bosque, uno de ellos es Aider, Feconau, Orau, Aidesep y DeVida, que invierte en un proyecto de crianza de peces Paco y Gamitana. (Colaboración: W La Torre)

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