EL MIEDO TAMBIÉN PUEDE SER UN MAESTRO
El miedo también es un maestro. Todos hemos experimentado en alguna medida el miedo. Miedo al fracaso, a la equivocación, a la pérdida, a comenzar de cero o incluso a perseguir nuestros sueños. Vemos al miedo a menudo como un enemigo que debemos vencer, pero tal vez la pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué me trata de enseñar el miedo?
El miedo ha estado con el ser humano desde el principio. Gracias a él aprendimos a protegernos de los peligros y a apreciar la vida. El problema surge cuando permitimos que ese mecanismo natural tome el control de nuestras decisiones.
Entonces dejamos de intentar, de aprender y de crecer. Recuerdo haber platicado con muchas personas que desean emprender su propio negocio, escribir un libro, cambiar de profesión o solo entrar en una nueva etapa de la vida.
Lo que notaba en todos ellos era que tenían algo en común: esperaban el momento ideal para hacerlo. Sin embargo, déjenme decirles lo siguiente: ese momento casi nunca llega.
El miedo muchas veces se disfraza de prudencia. Nos persuade de esperar, prepararnos o pensar un poco más. Sin darnos cuenta pasan los meses y luego los años. Lo que inició como una cautela termina convirtiéndose en una prisión invisible.
Pero el miedo también puede ser un gran maestro. Nos muestra lo que realmente valoramos. Si tememos lo que decimos en público, quizás sea por qué deseamos transmitir algo valioso. Si tememos emprender, posiblemente sea porque ese sueño es muy grande para nosotros. En otras palabras, el miedo nos muestra el camino hacia nuestro crecimiento.
No se trata de eliminar el miedo. Se trata de aprender a caminar junto a él. Las personas que admiramos también sienten temor. La diferencia es que decidieron avanzar a pesar de él.
Cada pequeño paso fortalece nuestra confianza. La primera conferencia, el primer artículo, el primer negocio o libro siempre generan incertidumbre. Sin embargo, una vez que damos ese paso descubrimos que éramos mucho más capaces de lo que imaginábamos.
Hoy te invito a hacer un ejercicio sencillo. Pregúntate: ¿qué decisión estoy posponiendo por miedo? Escríbela en una hoja de papel y piensa cuál sería el primer paso que puedes dar esta misma semana. No tiene que ser un paso enorme. Basta con que sea un paso.
Recuerda que el éxito no pertenece a quienes nunca sienten miedo. Pertenece a quienes deciden actuar a pesar de él.
Reflexión de la semana
«El miedo puede detenerte por un instante, pero solo tú decides si también detendrá tu vida.»
Nilton Alexis Gómez Flores
Escritor | Conferencista | Columnista

