Diabetes: conoce los nuevos procedimientos que evitan la amputación de piernas

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La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por el aumento de glucosa en la sangre y que, en caso de no seguir un adecuado tratamiento, puede conllevar a la ceguera, derrame cerebral y hasta la amputación de los miembros inferiores.

 

Al respecto, el doctor Edgard Coa Alcocer, jefe del servicio de Cirugía de Tórax y Cardiovascular del hospital Cayetano Heredia, precisó que las personas con diabetes, tanto del tipo 1 como tipo 2, no solamente experimentan problemas con la glucosa, sino que también se ve influenciado su patrón de lípidos (grasas) en la sangre.
En esa línea explicó que al igual que las cañerías se llenan de sarro e impiden el traslado del agua, en las arterias de nuestro cuerpo ocurre algo similar cuando se elevan los niveles de azúcar.
“El control inadecuado de la glucemia aumenta la concentración de sustancias grasas en la sangre, lo que forma la aterosclerosis, esto quiere decir que hay calcio dentro de las arterias originado por el colesterol malo (LDL) que se adhiere a las paredes de nuestras cañerías, que serían las arterias, y las obstruyen”, comentó en el programa Salud y Bienestar.
Asimismo, indicó que si la obstrucción arterial es muy severa, el paciente tiene mayor riesgo de desarrollar úlceras o infecciones en las piernas como consecuencia de la mala circulación sanguínea hacia la piel.
Con mucha frecuencia, estas heridas cicatrizan muy despacio o de modo incompleto, por lo que pueden infectarse y provocar una gangrena, lo que puede terminar en la amputación del pie o parte de la pierna.
Ante esta situación, el equipo médico del hospital Cayetano Heredia brinda a los pacientes diabéticos una alternativa ambulatoria y no invasiva para evitar la amputación de extremidades inferiores.
Esta técnica, que demora menos de una hora y media, se llama angioplastia percutánea con balón, un procedimiento que consiste en abrir las arterias obstruidas que suministran sangre a las piernas, detalló Edgar Coa.
Para realizar este procedimiento el paciente tiene que pasar por una serie de exámenes previos, incluida una arteriografía. En primer lugar, se realiza un examen físico donde se evalúa los pulsos periféricos en las piernas y los pies.
“Si el médico especialista nota que no llega correctamente la sangre a la extremidad, entonces debe realizarse una ecografía Doppler, examen que va a tamizar al paciente y evidenciar si hay o no una obstrucción en las arterias”, agregó el especialista.
Como último examen previo está la arteriografía, en la cual se emplea un tinte especial para observar el interior de las arterias y localizar la obstrucción. En la mayoría de los casos, el procedimiento dura de 30 a 60 minutos.
Una vez completadas todas las evaluaciones, y teniendo en cuenta el nivel de obstrucción, el paciente será llevado a una sala especializada para iniciar la angioplastia.
Primero se administra anestesia local, después se hace una infiltración con la aguja que incide en la arteria obstruida y luego se pasa una guías y catéteres especiales.  “Una vez llegamos a la obstrucción, inflamos un balón especial, el cual va a dilatar la arteria permitiendo que la sangre pase distalmente para poder salvar la pierna”, detalló el médico de cirugía de tórax y cardiovascular.
Un equipo multidisciplinario de especialistas, formado por médicos cirujanos cardiovasculares, endocrinólogos, enfermeros y técnicos, realiza este tipo de procedimientos ambulatorios, donde el paciente retorna a su servicio de hospitalización el mismo día de la intervención.
Después de dos días de la operación, según el especialista, el paciente notará grandes resultados, como el cambio de coloración en la pierna, disminución total del dolor y cicatrización más rápida de las úlceras o heridas.
Es importante precisar que las arterias que están muy obstruidas, pacientes que no asistieron a sus chequeos médicos, que presentan úlceras avanzadas o con infecciones que han comprometido a los huesos, no pueden realizar este procedimiento, por lo que es importante la prevención ante todo.
Por esa razón, indicó que si un paciente diabético siente un dolor en la pierna cuando camina o ve una pequeña herida en esa zona, entonces inmediatamente debe acudir a un especialista.
“Lo más importante es controlar la glucosa, mantener la dieta asignada por el nutricionista y hacer ejercicio”, aseguró Coa Alcocer, tras recordar que un paciente amputado no solo se perjudica a él mismo, sino que también impacta a toda su familia y a la sociedad.

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