20 fiscales serían encarcelados

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El detenido ex presidente de la junta de fiscales superiores de Ucayali, Luís Alberto Jara Ramírez, aparentemente, nombraba fiscales por temor, expulsaba a quienes no le pagaban y hacía descuentos a los que le caían bien. Según una última revelación, Jara habría nombrado a un fiscal por temor a que revele audios y whatsapp que tenía sobre la red criminal que encabezaba aquí en el distrito fiscal de Ucayali, los cuales también serían materia de la investigación. Y es que, tras la captura de los integrantes de la banda criminal Los Patrones de Ucayali, entre ellos Jara Ramírez, Miguel Astete Verde, Gina Panduro Hidalgo, Maylín Tenazoa Ruiz y Anita Aliaga Tafur, se pudo tener acceso al modus operandi de los nombramientos de fiscales y asistentes a cambio de dinero. Miguel Granda Daza, abogado, señaló que habría pruebas en la designación de fiscales a dedo por temor a que cuentan con audios y videos comprometedores, lo que significa que los fiscales designados en la gestión de Jara, le habrían extorsionado para lograr un cargo. “En este caso, Jara y los designados deberán responder a la justicia. Es decir, en los próximos días seremos testigos del desfile de más fiscales al sillón de los investigados”, añadió el letrado, fundamentando que habría 23 funcionarios que ya vienen siendo investigados. Refirió que en las próximas horas, tres testigos deberán dar su manifestación ante la fiscalía que les investiga y además de ello, a pedido de la fiscal suprema de la Fiscalía de la Nación, es el levantamiento de la reserva tributaria de los investigados, iniciando con la de Jara Ramírez y la de su esposa. Además, se realizarán el levantamiento del secreto de las comunicaciones de todos los investigados. Según fuentes de la fiscalía, la investigación abarcará la sede fiscal de Callería, Padre Abad y Atalaya, así como Codo de Pozuzo, Constitución y otras sedes comprometidas. Granda Daza finalmente cuestionó la labor de los magistrados a cargo de la oficina de Control Institucional, fundamentando lo siguiente; “Aquí podemos concluir dos cosas. El fiscal de control interno fue un inútil o estaba coludido. Esto me recuerda al caso de “Los Cuellos Blancos”, donde todo el mundo sabía de la corrupción pero los jueces eran ciegos y sordos”, (Miller Murrieta)

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