Delincuentes duermen a propietarios con somnífero para robar sus viviendas

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Total inseguridad. El robo de más de 5 mil soles en pertenencias como prendas importadas y equipos celulares, en una vivienda de la cuadra 2 del jirón Putumayo, reveló el hurto de otras cuatro casas en lo que va del mes.

Los hampones, duermen a los propietarios con un somnífero para ingresar por el techo, el cerco o el cielorraso a robar en las viviendas del jirón Putumayo, donde la familia Tang Lozano, la madrugada de ayer, fueron literalmente, drogados para quedar dormidos y así robarles sus pertenencias.

Edith Marivel Lozano, vecina del sector, afirmó que en lo que va del mes, son cinco viviendas en la cuadra 2 del Jr. Putumayo cruce con Urubamba, que han sido víctima de la delincuencia en Calleria, en pleno casco urbano de la ciudad, donde además, los patrulleros brillan por su ausencia.

Los delincuentes usan algodón, un envase de plástico, formol y otros potentes polvos, riegan en la vereda de su víctima para dormirlos profundamente, y así, lograr trepar las paredes e ingresar a las propiedades, finalmente, para lograr sus objetivo, cargar las pertenencias ajenas.

Inicialmente, ingresaron a la vivienda de un joven de iniciales JPF (por seguridad) trepando la puerta de su vivienda y así le hurtaron una laptop y dinero en efectivo. Aquella madrugada, la víctima quedó completamente dormido y cuando despertó al día siguiente, ya le habían robado.

Además, en la propiedad de BRL, también entraron saltando su cerco de calamina de su huerta, entraron a su almacén y se robaron dos máquinas cultivadoras y herramientas de construcción. Finalmente, entraron a la casa de LDC, de donde llevaron televisor y computadora, por lo que los vecinos ya están cansados y piden a las autoridades ser inflexibles.

Los vecinos manifestaron que tienen identificado al ladrón que está acostumbrado a ingresar a las casas, pues en su apuro, se le olvidó su zapatillas en la vereda de una de las viviendas, un prueba con el cual, varios le vieron pasar mudando reiteradas veces, como observando a las viviendas donde finalmente, ingresó a cometer su fechoría. (Miller Murrieta)

 

 

 

 

 

 

 

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