Los ruidos de los proyectiles del arma de fuego percutados habían alertado a los peatones y comerciantes del sector, quienes nada pudieron hacer para detener a los sicarios, toda vez que estos estaban armados. El mototaxista murió en el acto.

Las balas tenían orificios de entrada y salida en el cráneo, quedando por unos minutos el cadáver sostenido por la bolsa plástica que utilizaba para cubrirse de la lluvia. Pero, por el peso, acabó rompiéndose y el cadáver cayó pesadamente al piso en un charco de sangre.

Minutos más tarde hasta el lugar de la escena del crimen se hicieron presentes la policía y el fiscal de turno, Katia Isabel Alvarado Fernández, quienes realizaron las diligencias del caso que consistió en el recojo de evidencias y huellas dactilares que habrían dejado los homicidas para el inicio de las investigaciones. Asimismo procedieron al levantamiento y traslado del cadáver a la morgue de la ciudad de Pucallpa.

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