La selva, en especial Pucallpa aún no está preparada para afrontar un terremoto de gran magnitud, porque muchos conciudadanos demostraron que desconocen los puntos de seguridad.

Las columnas de las viviendas de concreto por ejemplo son zonas seguras ante un fuerte sismo, pero muchos de los pobladores salen espantados a la calle buscando refugio olvidando que la caída de ramas de árboles o un poste podría ser mortal. Lejos de citar la calma y buscar una zona segura, algunos conciudadanos que viven en viviendas con varios pisos prefirieron salir por las escaleras corriendo y asustados durante los dos movimientos fuertes.

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