Jaime Pérez Meléndez, representante de los obstetras informó que además de la deuda que pesa sobre más de 370 trabajadores, el nosocomio carece de insumos para contrarrestar la mortalidad materna e infantil, lo que le convierte en un nosocomio peligroso.

Señaló que inicialmente la deuda era a 120 trabajadores CAS desde julio a diciembre y a la fecha se han sumado otros 250 profesionales que se encuentran prestando sus servicios a de honores porque no estarían cobrando. Pérez también aclaró que esa estrategia laboral por parte del gobierno les empuja a prestar sus servicios de manera informal y por ello, en estos últimos días hay algunos profesionales que no están firmando sus ingresos y salida.

Por esa razón, dio cuenta que hace unas horas un grupo de ellos salieron a protestar en el frontis del gobierno regional de Ucayali, a fin de exigir a las autoridades que hagan algo al respecto para gestionar el presupuesto. Añadió que supuestamente están trabajando bajo amenaza de ser despedidos, lo que significa que cerrarían consultorios y los perjudicados serían la población en su conjunto, así como los usuarios que vienen de otros departamentos