Por Susana Mendoza .El hospital Edgardo Rebagliati Martins, que hoy celebra su 60 aniversario, tiene la única Unidad de Trasplante Hepático Pediátrico del Perú, gracias a la cual es posible salvar la vida de niños y niñas que vinieron al mundo con graves daños hepáticos. A esta unidad de EsSalud acuden padres con bebés menores de un año. Los desesperados progenitores no entienden cómo sus pequeños hijos pueden ser víctimas de una enfermedad letal como la cirrosis por atresia biliar.

Esto le ocurrió a Luciana Valentina, que acaba de cumplir un año. Su mamá Carol Ramos Romero (35) y su papá Gustavo Castro Pérez (43) habían observado durante sus dos primeros meses que la piel y los ojos de la bebé iban tornándose amarillas. En un hospital del Callao, de donde son vecinos, le diagnosticaron la bilirrubina alta y le explicaron lo grave del problema.

Felizmente se activó el Seguro Social del progenitor, recuerda doña Carol, y realizaron los trámites para que atendieran a la niña en el Rebagliati, pues se enteraron que desde junio del 2016 funciona esa área, única en todo el Perú. Servicio pionero en EsSalud Llegaron a EsSalud con la angustia presionándoles el corazón pues la niña comía menos cada día y lloraba más.

Allí se enteraron de que Luciana necesitaba un trasplante de hígado, pero no había donante cadavérico en ese momento. En enero de este año, el doctor Félix Carrasco Mascaró, coordinador de la unidad, le dio un ultimátum a don Gustavo: si quería ser donante y salvar la vida de su hija debía bajar 20 kilos.

En junio operaron a Luciana Valentina. Ya pasaron cuatro meses. Ella y sus padres ya superaron lo peor. “Tiene su carácter, cuando crezca será independiente. La bandida es renegona, pero también alegre y juguetona”, comentó la mamá a la Agencia Andina. Carrasco Mascaró, cirujano de trasplante hepático, cuenta que a la fecha ya realizaron 15 trasplantes. En lo que va del año siete niños ya fueron trasplantados.

Dos, con hígado donado por la madre, dos con hígado donado por el padre y tres de donante cadavérico. “La cirrosis por atresia biliar se presenta en bebés que nacen sin conductos biliares. Es decir, sin los canales por donde pasan los alimentos que procesa el hígado.

Es una enfermedad intrauterina que puede provocarla la presencia de un virus que afecta los conductos e inflama el hígado”, explica. El 80% de los trasplantes hepáticos pediátricos ocurre por esa causa, y el número de casos aumenta cada día debido al entrenamiento de los profesionales en las señales de alerta (por ejemplo ojos de color amarillo por más de dos semanas). Otras causas Carrasco Mascaró explicó que la automedicación es otra razón para que un niño requiera de un trasplante hepático pediátrico.

Muchas veces la madre usa antibióticos para atender un malestar en su hijo, sin imaginar que ese medicamento puede tener efectos secundarios mortales y provocarle una hepatitis fulminante. Puede perder la vida en 48 o 72 horas, por lo que el trasplante no puede superar ese lapso para detener la toxicidad provocada. Esta emergencia puede ocurrir en niños con edades de 1 a 10 años. Otra razón para realizar un trasplante de hígado es por la presencia de tumores hepáticos.

No existe causa aparente que explique su aparición. Lo cierto es que afecta a niñas o niños que tienen entre 1 a 5 años. Casos más frecuentes Según Carrasco Mascaró, los casos más frecuentes proceden de Piura, Trujillo y Arequipa. Llegan a la unidad para los niños o niñas afectados se realicen ese tipo de cirugía. “Al parecer durante la gestación la madre adquiere una enfermedad viral que no es atendida debidamente porque no cumple con todos sus controles prenatales.

En su mayoría, son madres jóvenes”. Aunque el promedio de trasplantes hepáticos pediátricos es de 1 al mes en el Rebagliati, la demanda es de casi tres, es decir unas 30 operaciones al mes.