MAÍZ MORADO AHORA CRECE EN UCAYALI
MAÍZ MORADO
AHORA CRECE
EN UCAYALI
Por Fidel Gutiérrez Mendoza
Lima, may. 5.El maíz morado, fruto oriundo de la zona de Sudamérica en la que se encuentra el Perú, no solo se cultiva en las zonas costeras y andinas, sino también en la Amazonía y ha dado pie a la creación de una bebida en la que su sabor característico se junta con el del camu camu, otro producto natural de esta parte del continente americano.
Gracias al apoyo del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), agricultores de Ucayali producen con éxito este cultivo, generando así una fuente de ingresos para su economía familiar y para su alimentación.
Carlos Abanto Rodríguez, investigador del IIAP, señaló a la Agencia Andina que con innovaciones de este tipo se contribuye a fortalecer a ese sector de la población amazónica. “Previamente hacemos coordinaciones con los agricultores para ver sus necesidades”, indicó.
Fue en ese contexto en el que se gestó el primer caso exitoso de cultivo de maíz morado en suelos inundables amazónicos; entendiendo estos como aquellas porciones de terreno que quedan liberadas de las aguas de los ríos cuando estos decrecen.
Estos terrenos quedan fertilizados naturalmente gracias al agua que estuvo sobre ellos durante el periodo de crecida, que va de diciembre a marzo, aproximadamente, indicó Abanto.
Caso pionero
En 2022, el IIAP conoció el caso de Cleydis Murayari Ihuaraqui, una agricultura del caserío 7 de Junio, del distrito de Yarinacocha, que había sembrado maíz morado, un cultivo muy poco utilizado en la Amazonía.
Al haber tenido resultados positivos, la productora solicitó semillas de dicho cultivo a la referida entidad, en el marco del programa mediante el cual se entregan a los agricultores semillas de maíz, frijol, sandía, ají y otros productos alimenticios.
“Entregamos esas semillas porque no queremos fracasos o cosechas ineficientes, queremos ir a lo seguro”, refiere Abanto. “El Estado invierte dinero en la compra de semillas y en transferencia de asistencia técnica en el campo, desde la siembra hasta la cosecha”, explica.
Con el antecedente mencionado, se le entregaron a la agricultura diez kilogramos de semilla de maíz morado INIA 615 Negro Canaán. Otros 40 kilos fueron distribuidos entre otras productoras.
La buena cosecha
Los cultivos de maíz morado se extendieron en esa primera oportunidad en un área de 2500 metros cuadrados, siendo evaluados por el IIAP.
Abanto refiere que tres meses después, hasta poco antes de la etapa de cosecha, este fruto no presentaba la coloración característica. “Pero faltando entre 15 y 20 días para la cosecha, apareció su coloración”, señaló.
Los resultados también fueron satisfactorios para Cleydis Murayari, que cosechó 500 kilogramos de maíz morado, vendiendo 450 de estos a entre 4 y 5 soles por kilo. Los otros 50 los utilizó para su consumo y también para elaborar un refresco similar a la chicha morada.
En el IIAP se tomó en cuenta esto último y, para darle un valor agregado a un producto nuevo al que se le proyectaba potencial, se le mezcló con camu camu, fruto típico de la Amazonía.
El resultado es la ‘Camuchicha’, que ya ha sido mostrada y comercializada con éxito en las últimas ediciones de la Feria Expo Amazónica.
Brebaje natural
Esta se compone de esencia de maíz morado en un 60%, siendo el 40% restante pulpa de camu camu. La fórmula, desarrollada inicialmente en un laboratorio de la sede de Ucayali del IIAP, fue trasladada posteriormente a Cleydis Murayari y a otros 150 agricultores para que también puedan elaborar esta bebida.
“No es la clásica chicha morada que consumimos, sino que cuenta también con aditivos para bajar el ácido del camu camu y darle sabor”, explica Abanto. “Esta tecnología ha sido transferida a los agricultores, y ahora ellos tienen una opción más para darle valor a sus productos”, recalcó.
Aun falta investigar más las condiciones y potencialidades del maíz morado y la mejor forma de producirlo en la Amazonía, señala el representante del IIAP. Una vez que se determine cuál es la variedad de este cultivo que mejor se adapte a las condiciones climáticas de esta zona del país, se podrá avanzar aún más en la promoción de su producción.
“La ventaja es que acá contamos con suelos fértiles, que no necesitan inversión en abonamiento, pues el fertilizante natural se queda aquí después de la crecida de los ríos”, anota el especialista, denotando una fortaleza más de un producto eminentemente orgánico. (FIN) FGM

