“El río creció y tuvimos que escaparnos así nomás, no se han perdido vidas, pero si las casas, todo, el agua se llevó todo y ahora nos hemos quedado sin nada, mis hijos no van al colegio, el alcalde nos ha prometido útiles escolares y esperemos que cumpla”, declaró la damnificada, Patricia Huarhuachi.

Las personas de este lugar piden el enrocado en esta zona para proteger sus predios que están en peligro de ocurrir nuevas lluvias torrenciales. “Hubo ofrecimiento de varias autoridades, pero nunca hicieron nada”, manifestó el presidente de la Asociación Santo Domingo de Perené, Teodoro Aguirre Huamán.

La desolación en varias comunidades indígenas también es evidente; por ejemplo, en la villa artesanal El Remanso de Marankiari Bajo más de 30 familias se quedaron en el desamparo al perder las artesanías que vendían a los turistas y los alojamientos para su estadía, y en este momento solo atinan a remover con lampas el lodo que dejó el desborde del río Perené.

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