Pobladores de la localidad de Pelejo, entre ellos los ronderos, dijeron ayer haber reconocido a los autores del último asalto y robo ocurrido, hace siete días, en el kilómetro 5.5 de la carretera Nuevo San Juan-Yarina, adelantándose a la policía en sus pesquisas. La misma que no se mueve de su cuartel aduciendo, entre otros, falta de apoyo logístico. Según, los ronderos, se trataría de dos guardianes de la empresa Palmas del Huallaga y que tienen su puesto de vigilancia a pocos metros del lugar donde se produjo el acto ilícito. Sostienen que ellos no pueden actuar porque no tienen el reconocimiento de la central de Rondas Campesinas. Sin embargo, tan poco actúa la policía ni Fiscalía. Como se ha informado, en este atraco arrebataron 8,500 soles al gerente de operaciones de Agro-ganadera Huallaga, Ing. Hernán Velásquez, quién conducía una camioneta, aproximadamente a las 8,30 de la noche. El dinero estaba destinado al pago de sus trabajadores. La identificación a los presuntos asaltantes se habría realizado en base a los datos proporcionados por el ingeniero Velásquez y de las demás personas que viajaban en la camioneta conducida por él. Entre ellos, dos menores de edad, que viajaba en compañía de su madre, ase como de una quinta persona que iba en el asiento del copiloto. Según versión de las víctimas, eran dos sujetos armados con retrocargas. Uno de los delincuentes era un sujeto aserranado, de regular estatura y de tez blanca. El otro, era de piel oscura y más bajo que el primero y de contextura más gruesa. Este tuvo en el suelo y con el cañón de la retrocarga en la sien al que viajaba en el asiento del copiloto. Otra de las características recogidas fue que usaban pantalones cortos. Uno de ellos usaba zapatos tipo borcequiz y el segundo botas de jebe. Para los pobladores y ronderos de Pelejo y Nuevo San Juan, todas estas características coinciden plenamente con los dos elementos identificados y que trabajaban como guardianes de la Palmas del Huallaga. Estos serían los que vienen sembrando terror en toda la ruta. A los costados de la carretera y cerca de la garita donde operan los dos sospechosos, se pueden notar troncos que utilizan para detener la marcha de los carros. La excusa que los miembros de la policía esgrimen para no intervenir a estos sujetos es que no tienen la autorización del Ministerio Público. Sostienen que el Fiscal que debería ver el caso atiende cómodamente desde su oficina con sede en la localidad del Pongo del Caynarachi, aproximadamente a 50 kilómetros del lugar de los hechos. Por su parte, los ronderos y la población en general del Bajo Huallaga, reclaman a las autoridades locales, provinciales y regionales se pongan de lado del pueblo y exigen al Ministerio Público y a la Policía Nacional acelerar la investigación en torno a los hechos delictivos que vienen ocurriendo en toda la zona. Manifiestan, además, que se debería implementar con mayor número de efectivos policiales a la comisaría de Pelejo y, si es posible, abrir de manera temporal o definitiva un puesto policial en Yarina. Afirman, también, que la zona se está convirtiendo en tierra de nadie y que, la Fiscalía, a su entender, más parece un ente al servicio de la delincuencia que una institución que protege los intereses del Estado y de la población. (M. Sandoval).

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